Rastros y huellas del sabedor Saúl Enrique Martínez Rodríguez
Triste fue la despedida del Mamo Saúl Martínez, guía espiritual del pueblo Kankuamo. Una de las enseñanzas que siempre pilaba y pilaba mi madre Eliza Matilde, fue y sigue siendo “cumple tu palabra”. Además de la palabra, se suma el deber de hacerlo. De teñir los ‘chimbustos’ (residuos de las fibras de maguey en el proceso del hilado) para luego darle sentido a esos rastros y rostros de alguien que no tuvo en poco su juventud, que se fue puliendo en palabra, conducta, amor… todo ello reflejado en servicio. Quien en vida se ocupó y permaneció en ellas, lo cual sigue siendo manifiesto a muchos, por ello su partida se hace honda y profunda, y a su vez esperanzadora. Siempre me instaba a escribir, a rememorizar, a escarbar, a ocuparme y no quedarme en la preocupación. Cumplir la palabra no es fácil, y menos en la capital de cemento frío y distancias, en esta madrugada cuando el calor del lecho te atrae. Mientras la Palabra Viva te nutre al vaivén de la brisa fría que carcome los ...